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miércoles, 22 de abril de 2009

Día del Libro, Derecho de Autor y fomento a la Lectura: "Relato"

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El autor, luego de un período infecundo, retoma las letras con la pluma cargada de tinta e invita a un viaje por la autopista del “relato de ciencia ficción” y a una velocidad que transgrede las “normas estéticas” y “políticamente correctas”.
El contexto dice relación con una crítica a la corrupción, hurgando en la Historia, Política y leyes, creando un misceláneo dinámico y libre no exento de subjetividad y entelequia que, es transportado con dramatismo hacia el futuro.
Perfectamente, podría desempolvar algunas páginas de la novela “Un mundo Feliz” del escritor Aldous Huxley, escrita en 1932.
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El lector tiene la libertad de pensar, razonar, especular; reflexionar; despertar su conciencia; reaccionar; manifestarse; reir; disgustarse; repudiar; maldecir; fumar o escupir si quiere. Lo esperable, es generar cualquier tipo de reacción y que ninguno quede indiferente…
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¿No será nuestra vida un túnel
entre dos vagas claridades?
Pablo Neruda
El Libro de Las Preguntas
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Un Mundo de Ciudadanos…
Ensayo por © Julio Cabezas G.
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Según Ufelino Leighton Urra, senador de la República y presidente del “Partido por la Defensa de la Institucionalidad Democratica”, PADID, en declaración a los medios de comunicación del día 14 de diciembre de 2017:
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“El problema de cuoteo político no tendría estas consecuencias, si las ambiciones partidistas que se venían arrastrando hace muchos años, hubieran elevado su porcentaje de coeficiente intelectual, respetando los “parámetros de corrupción” que, digamos, pudieran haber sido presuntamente ‘aceptables’.
Pero, estamos en Chile y la mordida a la manzana fue “a la chilena”, verdulera, con la grosería de una ‘tarasca’ bien abierta… y lógicamente, se atragantaron con más ambición y más poder.”
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Leighton, se encontraba por terminar su período senatorial y siempre fue honesto en reconocer la existencia de las diversas formas corrupción en el Estado y la imposibilidad de su completa erradicación. Además, sus palabras estaban adelantando que nos encontrábamos “ad portas” de la capitulación democrática y la germinación de un nuevo régimen para la sociedad y el ciudadano.
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El tema de la corrupción, se venía arrastrando por generaciones, con diferentes niveles de oscilación, alcanzando sus mayores índices entre 1970 y 1990. A partir de la restitución institucional, los niveles se mantuvieron en un grado aceptable, aunque con diversos escándalos públicos que incentivaron al gobierno a colocar en marcha diversas medidas, como la “Ley de Transparencia”, a partir de abril del año 2009.
Ese mismo mes, la satírica genialidad del escritor
Rafael Gumucio, hacía reir a carcajadas -al círculo de intelectuales- con su postulado que la corrupción debía ser “equitativa” y “distribuída con igualdad”. Era año de elecciones presidenciales y parlamentarias, lo que nos hizo imaginar la propaganda política:
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CIUDADANO, CIUDADANA:
TÚ TAMBIÉN TIENES DERECHO A USUFRUCTUAR EQUITATIVA E IGUALITARIAMENTE DE LA CORRUPCIÓN
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Pero esta ironía, estaba muy lejos de la realidad, no sólo porque Chile no era considerado un país con altos niveles de corrupción, sino por lo concerniente al sistema de oligarquía partidista imperante. Este sistema, incubado disimuladamente desde 1990, fue “in crescendo” hasta que -a principios del año 2018- nos condujo al “apartheid político y social”. Y la clase política se convirtió en semidioses déspotas y soberbios que, se abanican y comen uvas en las habitaciones de cristal del Monte Olimpo.
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Y la sociedad, el ciudadano común y corriente, aquél mismo que los había elegido para que lo representaran honestamente, pagó las consecuencias por su reiterada falta de entendimiento hacia “la cosa política”. Se condenó a ser gobernado por aquellos que sí entendían, pero, en una especie de “laissez-faire”: dejar hacer.
Este dejar hacer sin control a un grupo de oportunistas, como denominó el pueblo a los sucesores de los POLÍTICOS -que eran una gran mayoría de personas honorables, dedicadas a la la honorable actividad Política- tuvo sus efectos devastadores para la sociedad, a partir de la egolatría partidista. Este egoísmo, comenzó a incubarse a inicios de los 90’s, en el tira y afloja para posicionar la mayor cantidad de adeptos en las diversas áreas y reparticiones que ofrece el Estado. La interpretación de la facultad que tienen los Presidentes de la República para elegir personas en cargos de confianza, fue considerada como método válido para ganar poder por parte de algunas autoridades o jefaturas de los órganos del Estado. ¡Claro... si lo hace el presidente, es bueno y lo puedo hacer yo! Seguramente desconocían los antecedentes que cuando Roma se caía a pedazos, los parientes de los césares y tribunos, atestaban el aparato estatal… y tantos otros ejemplos que nos aporta la Historia Universal.
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La metodología del “cuoteo político”, fue cuestionada por su carácter antidemocrático y la vulneración de los principios de igualdad, porque, permitía el acceso de correligionarios y amigos a los cargos de la Administración del Estado en perjuicio de personas idóneas o capaces.
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Ante la crítica, la autoridad emplazada, el órgano, o sus círculos políticos inmediatos, otorgaban pueriles justificaciones con sonrisa practicada en el espejo de la frescura o, sencillamente, realizaban parafernálicos show's mediáticos que desviaban la atención. Pero nunca se manifestaron, categóricamente, contrarios a los privilegios partidistas ni solicitaron ejemplificadoras sanciones. No lo podían hacer, porque otros partidos -de la cofradía y sus adversarios de la otra derecha- efectuaban lo mismo; eran hermanos comensales y a lo más, se propinaban algunos “puntapies en las canillas”, pero jamás “quitarse el puchero”.
Esas eran las reglas de juego y la ambición de pequeños grupos, comenzó a contagiar a otros y a otros y a otros… generando más y más ambición para mantener la continuidad en el poder o acceder a el; lactando –por cierto– las siempre sustanciosas ubres del Estado.
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Un Estado democrático "reconquistado" diez años antes del cambio de siglo con la naciente década de los 90’s. El traje gris con botones de bronce bruñido dio paso al ambo Johnson's con el cover de calzoncillos Calvin Klein; hecho que sólo fue percibido en algunas mejoras ‘políticosocioeconómicas’ y la gran satisfacción, la alegría prometida, sólo fue para unos pocos miles… los privilegiados.
Obviamente, el sistema oligarca, fue heredado de manos castrenses con una serie de condiciones, concesiones, acuerdos, promesas y “requetecontrapromesas” que deberían cumplirse: el “statu quo”, el “inmovilismo económico” y el “inmovilismo político”; que traía la fragante coyunda, ligando el yugo de los privilegios.
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Y millones quedaron con los brazos abiertos, esperando, añorando la Alegría que, prodigiosamente, aparecía en tiempos de elecciones, montada en el arcoiris retórico y monotemático del discurso político. No hacía falta nada más para convencer -por enésima vez- a la “chusma inconsciente” y “se tragara la pescada sin descamar” que le metían por su boca abierta:
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“… lo precioso de la Democracia y sus avances en comparación con otro sistema que mató, robó, violó y tapó con ramas”.
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Ya lo había advertido Nietzsche en su obra “La gaya ciencia”: no sólo se repiten los acontecimientos, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, una y otra vez, en una repetición eterna y persistente.
Pero el pueblo no leía a Nietzsche ni “El contrato social” de Jean-Jacques Rousseau ni el “materialismo dialéctico” de Karl Marx ni el “liberalismo” de John Locke ni “El Príncipe” de Nicolás Maquiavelo ni la "Constitución Política de la República": el pueblo… leía “La Cuarta”, el diario popular. Y esto, ellos lo sabían y lo utilizaban, utilizaban la ignorancia del pueblo, de esta “chusma inconsciente”, -como lo llamaba Alessandri- y lo obligaban a atragantarse con ruedas de carreta.
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La debilidad del sistema democrático, era el “cuoteo político”. Había sido poco explotado, pero en 2015 los “partidos políticos”, derechamente, se sacan la máscara para iniciar la primera etapa de un sistema que -por el momento- llamaremos “oligarquía partidista democrática”.
“Fornicarios del poder” denominó -el pueblo- a los que iniciaron un acaparamiento de grandes contingentes leales y manejables a todo evento. La metodología, coartó “ipso facto” el progreso del Estado, impidiendo que se conformaran equipos idóneos de apoyo al ejercicio probo y transparente de la gestión pública. Los cargos se proveyeron con funcionarios o servidores ineficientes; burócratas; dilapidadores; manipuladores; abusadores de poder que, resultaron muy efectivos favoreciendo a sus respectivas “AGENCIAS DE EMPLEO”: los partidos políticos.
Paralelamente, se voceaba por altoparlantes y desplegaba pancartas del perfeccionamiento democrático... una utopía, el discurso político como opio para narcotizar al pueblo y permitir la involución en los principios ético-jurídicos y la socavación de los cimientos soberanos del Estado democrático.
Los Partidos Políticos, pugnaban por disponer del “Estado a su servicio” y prorrateárselo como un trofeo entre los vencedores. Contrariamente, la Constitución, la Carta Magna, la Declaración de Principios del Estado, consagraba un “Estado al servicio de la persona humana”, pero, el egoísmo y la ambición de poder les vendó los ojos y ofuscó las mentes.
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Es cierto, la ciudadanía no lee mucho, pero no es necia y se alertó con los escándalos de corrupción. Se elevaron reclamos y florecieron los artículos en los medios de comunicación, los comentarios en foros, se abrieron páginas Web anticorrupción; las conversaciones de pasillo; los murmullos de esquina; en el hogar; explotó el arte y la cultura callejera; en comunas, regiones y todo el país dejó en evidencia la inconsecuencia y la felonía partidista.
Todo resultó inútil ante el naciente poderío de las redes de contubernio proteccionista que, estaban en todas partes, en todos los ámbitos y tergiversaban la información, manejaban a los medios de comunicación o “pinchaban alfileres al monigote social”; bajando el perfil, creando intrigas de lenocinio ofendido y desacreditando abierta o solapadamente; a diestra y siniestra.
No quisieron escuchar, entender, ni aprehender el mandato que la ley les imponía: “el Estado al servico de las personas”. Debía ser el “Estado al servicio de los partidos” y buscaron la “forma democrática”, que no se evidenciara demasiado: aparecieron las listas negras de los ciudadanos “non gratos”, “disidentes”, “contestatarios”, “activistas”, “incorruptibles”, “hocicones”, “defensores de la Democracia”, “adversarios” y todos aquellos que perjudicaban la concupiscencia partidista. Los identificaron, asediaron; acorralaron; bloquearon; les colgaron carteles de “conflictivos” o “resentidos sociales” y las puertas se fueron cerrando una a una en los cargos de la Administración Pública, en las empresas privadas, en el boliche de la esquina... en los círculos sociales. Un confinamiento a la desdicha y aislamiento eterno, verdadero “vudú haitiano” extendido en delicada tarjeta de dorados bordes que invitaba al suicidio...
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Sin embargo, no era suficiente, se necesitaba la Fuerza del Estado para combatir la Razón Ciudadana y a todos aquellos que se oponían al "ordeñamiento de la uretra fiscal" y la falta de ética en el ejercicio de la gestión pública. Pero el sometimiento y domesticación de la sociedad no se podía lograr con fuerza notoria, se corría el riesgo de ilegalidad: el ordenamiento jurídico, consagraba un Estado democrático, con personas -L-I-B-R-E-S- a las cuales se les debía respetar derechos y garantías.
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¡Liberté, égalité, fraternité!
Libertad, igualdad, fraternidad, eran los fundamentos valóricos con que se formó la República, posteriormente, el “Bien Común”, se estableció como finalidad del Estado; pero esto, era una falacia para los partidos políticos, porque ellos eran todo. Déspota y egocéntricamente todo:
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Alfa y Omega, Principio y Fin
el Ying y el Yang,
Vida y Muerte (política),
el Asilo o la Opresión,
Florerito en la Mesa del Estado,
Hoyo en el Queque de mi bisabuela Rosalina
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No se podía permitir competencia, disensiones ni pérdida de los privilegios alcanzados ni los por alcanzar. Era urgente reorganizar las fuerzas de los partidos en castas, con diversas funciones y restricciones:
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La elite, se conformó con los “Iluminados” en los más altos cargos de poder y por los “Ejecutantes” en cargos inferiores.
Los “Empleados” apoyaban a los Ejecutantes y se encontraban clasificados por sus funciones, intercambiables de acuerdo a las necesidades del Ejecutante o del aparato partidario: “leales negociadores” utilizados en los aspectos diplomáticos y el amago de incendios políticos; “leales arrastrados” o militantes “guata ‘e caballo”, utilizados para cubrir las permanentes demandas de adulación por parte de los Ejecutantes; “leales contenedores” utilizados como receptáculos de todas las culpas por los errores o chapucerías de los Ejecutantes, también, llamados “los Pedro Fernández” en alusión a una antigua canción mexicana que decía: “diles que yo no fui”; “leales psicólogos” utilizados en aplacar la paranoia de los Ejecutantes que, ante cualquier hecho se sentían amenazados o perseguidos; “leales propagandistas” utilizados para promocionar las maravillosas virtudes y acciones de los Iluminados y Ejecutantes; “leales coaccionadores” utilizados para presionar a la sociedad; “leales guardaespaldas” utilizados para apiñarse y mirar con desconfianza a todo el que se acercaba a los Iluminados o Ejecutantes”; “leales patrañeros” utilizados para despistar la atención de los actos de corrupción evidentes; “leales informantes” utilizados para inmiscuirse en las conversaciones sociales e informar a los Ejecutantes, que todo lo quieren saber; “leales infiltrados” utilizados para mimetizarse en la sociedad organizada y promover su desarticulación; “leales adoctrinables” los más jóvenes y entusiastas que son utilizados en el adiestramiento dogmático y artimañas de los Ejecutantes o Empleados y; los “gatos con botas”, utilizados para anunciar a su marqués de Carabás; donde quiera que vayan.
Finalmente la casta de los “Esclavos”, utilizados para el trabajo pesado y cualquier otra actividad que no requiriese dos dedos de frente.
El derecho humano a la libertad de opinión, estaba permitido solamente, hasta los Ejecutantes, a todos los demás les estaba vedado bajo el “Código de Lealtad Partidaria”, acusándoseles gravemente de “traicioneros” si lo infrinjían. El riguroso sistema de sanción interna; traía aparejado la “pérdida de confianza” que afectaba gravemente el honor y pelaje (estatus) del militante, era una especie de suicidio político. Se perdían los privilegios, beneficios y prebendas; generalmente asociadas a la estabilidad o la libre garantía de movilidad por los cargos del Estado o las franquicias en la obtención de recursos por intermedio de organizaciones sociales.
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… y la fuerza solapada -y no tanto- comenzó a ser utilizada, individual o corporativamente contra la sociedad.
Se manipuló: mintiendo y ocultando información; comprando silencios con una cazuela de vaca y un shop ¿Cuál es tu precio? -era la pregunta a quemarropa- porque todas las personas tienen precio ¿no sabías? Otorgando o negando subvenciones; tirando migajas a los pedigüeños; se prometía y prometía para calmar las críticas y como medio de comprar el derecho de opinión; pero nunca se cumplía.
Se violentó persiguiendo ilegalmente por razones ideológicas; injuriando; desacreditando; intimidando y amenazando; aplastando o asfixiando a los que no apoyaban la metodología expoliatoria del partido.
No se reconoció ni respetó la autonomía en las organizaciones de la sociedad civil; se las carcomió por infiltración para mantener control y anular a sus líderes; se apropiaron de los cargos en organizaciones clave; se entrabó a otras; se destituyó dirigentes. Las obligaron a realizar acciones ajenas a sus fines; chantajeando, manipulando con otorgamiento o castigo de subvenciones; politizaron las asambleas sociales con discursos improcedentes o extemporáneos; instauraron organizaciones privilegiadas o de primera categoría en la obtención de recursos; insertaron la envidia y promovieron las pugnas entre instituciones y personas: “dividir para gobernar”; destruyeron o –al menos intentaron– destruir por todos los medios a algunas organizaciones. Se instauraron sistemas pseudodemocráticos para facilitar a los Empleados, que se “adueñaran” de las organizaciones y mantuvieran controlada y narcotizada a la sociedad organizada. Nadie ajeno, podía acercarse a socializar, compartir ni colaborar generosamente y salir incólume a las intrigas, al cahuineo suburbano; a la injuria.
Permitieron e incentivaron la corrupción de la sociedad sin controlar actos ilícitos menores de que tenían conocimiento. La ciudadanía, aquejada con males de capital, se halagaba de lucrar ilegal e impunemente con la venia de los que estaban en el poder y de los coludidos fiscalizadores. Fue un cerrar de ojos astuto y provechoso... por si el gato, era sorprendido estirando las garras en el chalet fiscal: “entre gitanos no se ven la suerte”.
El derecho a la libertad de opinión, se redujo a la mínima expresión y a los politólogos, se les enroló en las filas partidarias para evitar que sus teorías intelectuales iluminaran el oscurantismo del pueblo.
No se respetaba la ley o se buscaba artimañas para evadir aquellas que otorgaran derechos a las personas; todo funcionaba por mayoría –democracia decían- “parando el dedo” para votar si era factible ejercer tal o cual derecho humano.
Los militantes tenían absoluta libertad de acción y los ciudadanos apolíticos o disidentes, sufrían la más dura represión: todo el peso del partido y sus redes o apoyados con el Estado.
De todo esto y otras múltiples “funciones” que se me olvidan, estaban encargados los Empleados del partido, porque los Ejecutantes, cuidaban no ensuciarse las manos. Aunque, si hay algo más despreciable que los autores intelectuales, son sus fanáticos seguidores, que les tienen fe ciega y creen actuar por una causa legal y justa: El Partido.
Si los Empleados eran descubiertos en falta o delito y el clamor ciudadano se elevaba -ingenuamente- a los Ejecutantes, obviamente, no había resultados. Por el contrario, se acentuaban los mecanismos represivos... y la súplica, el lamento de la ciudadanía, escurría por las babas de los fiscalizadores. Estaban confabulados, existían redes, tenían pereza de actuar o funcionaban bajo la lógica matemática de los dividendos políticos o porque tenían otras preocupaciones más importantes que la vulneración de los ‘cagones’ derechos humanos de “un par de pelagatos”.
En fin, todo se asemeja a un flashback, mixtura de sistemas hitlerianos, stalinistas o fascistas, con sus conocidas metodologías para anular los derechos de las personas naturales/jurídicas y someterlas: manipulándolas, castigándolas, comprándolas; atemorizándolas; restringiéndolas o destruyéndolas. No había límites para la desquiciada obtención y mantención del poder:
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"fue suficiente, colocarles una “coronita chiquitita” y se sintieron con potestad para prostituir, sodomizar, violar, estuprar..."

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Este poderoso aparataje político con castas y funciones claramente definidas, amparadas por el poder y la desidia fiscalizadora –iniciado en 2015- se consagra definitivamente, como sistema totalitario a partir de 2019. Remolcábamos el carromato con siete mil años de Historia y nada habíamos aprehendido, nada de nada, miles de millones de muertos para nada…
Nietsche tenía razón, se repiten acontecimientos, sentimientos, pensamientos e ideas; una y otra vez, en una repetición eterna y perseverante:
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… y se glorificó la figura de un personaje más tozudo que Dios, con poder ilimitado al que se le rinde culto, se le tiene fe y lealtad ciega. Su slogan, es el mismo de Benito Mussolini:
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“todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado”.
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La política estatal impuesta, es un “Leviatán Opresor”, herramienta para vigilar todas las esferas de la actividad humana y subyugar todo el espacio social.
Existe un solo partido, se ha acrecentado el uso de propaganda y los distintos mecanismos de control, manipulación y represión social.
Se acalla y extirpa el pensamiento opuesto, con intimidación, adoctrinamiento y la remodelación de las mentalidades culturales.
Los derechos individuales de las personas, han sido seriamente restringidos. La igualdad y equidad son un insulto al poderío partidista. Los militantes son superiores en derechos a un ciudadano que no lo es. Se ha desconocido la dignidad de la persona humana, convirtiendo las clases sociales en masas; impulsadas por un movimiento para crear al nuevo ciudadano en una sociedad perfecta: El Mundo Feliz.
Un mundo de clones, un mundo de androides, un mundo de autómatas, un mundo de maniquíes; un mundo de títeres…
… un mundo de ciudadanos mudos, adoctrinables, concientizables, corruptibles y manejables…
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… un mundo de ciudadanos acéfalos, condicionados a que el partido piense por ellos y determine sus derechos y necesidades…
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(Golpean a la puerta) ¡Debo dejar de escribir!
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Son militantes del Partido Único que buscan computadores -me despido-, son bienes que están prohibidos a los ciudada...

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Un Mundo de Ciudadanos…
por © Julio Cabezas G.

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Artículo relacionado:
Análisis Político: El cuoteo político y la corrupción en Chile
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martes, 2 de diciembre de 2008

El Concejo Municipal y los paradigmas de la democracia moderna

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Estamos en el siglo XXI y “ad portas” del Bicentenario de la Nación.
Insertos en la Sociedad de la Información y por gentileza de la tecnología, los ciudadanos, accedemos a una educación más amplia y conocemos información gubernamental. ¡Incluso, interactuamos con autoridades a través de redes! .: ministros, diputados, intendentes, gobernadores, SEREMIs, alcaldes, etc.
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ES INCREÍBLE: Apretamos un botón y entendemos cómo funciona la democracia y qué es el populismo, la demagogia, el paternalismo; el clientelismo y el cuoteo político. Percibimos la hipertrofia de la actividad política, la falta de propuestas concretas y la pérdida de norte en materias de bien común. Nos sensibilizamos ante los embates que incitan a la división social, los perjuicios a la autonomía; la falta de respeto a las decisiones ciudadanas; la vulneración de los derechos humanos, la burocracia, la falta de respuestas claras y honestas en tiempo oportuno y, especialmente, ante la insuficiencia auditiva de las autoridades.
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EL MUNDO HA CAMBIADO: En la actualidad, Lanco, cuenta con nuevos espacios e iniciativas de fortalecimiento organizacional, construcción de opinión, formación ciudadana, generación de redes y denuncia pública: Agrupación de Radios Comunitarias Lanco, Radio Comunitaria de Malalhue y el blog Ventana Cultural de Lanco.
Los ciudadanos, estamos permanentemente atentos, informados y vigilantes, comentamos por lo bajo y en los mails; nos resignamos; reímos y criticamos; pero tenemos esperanzas de realizar los sueños truncados.
Estamos perdiendo el miedo a opinar, nos atrevemos a reclamar participación ciudadana real/efectiva y mayor transparencia en la gestión pública local.
La ciudadanía, necesita y demanda reconocimiento del derecho a la participación ciudadana no impuesta, libre; espontánea; despolitizada; sin direccionamiento ni cortapisas municipales; democrática; solidaria; equitativa; respetuosa; positiva; tolerante; proactiva y sustentable. Incidencia en las políticas sociales y conocimiento de las mismas.
El trabajo no es exclusivo del municipio, requiere esfuerzos mancomunados con los ciudadanos y dirigentes, que deben buscar la capacitación; unidad, rearticulación y empoderamiento de la sociedad; la información; el debate; el consenso; la incidencia en las políticas públicas. Trabajar unidos, pensando en el bien común y en la necesaria mejoría de la gestión municipal para impulsar -definitivamente- el correcto desarrollo económico, social y cultural de nuestra comuna.
Los ciudadanos, tenemos derecho a conocer y ejercer nuestros derechos frente a las autoridades y el municipio. Esto hace necesario progresar en cultura cívica y funcionaria, establecer estándares verificables y controlables de la gestión pública local.
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Este es el paradigma democrático moderno, las esperanzas ciudadanas y algunos de los desafíos que enfrenta el nuevo concejo municipal que, se instala el día 06 de diciembre en su cargo.
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El órgano colegiado local no se renueva en su totalidad, pero sí en un 66,6 %.
Los nuevos integrantes son Bernardo López Marín (PPD); José Pascual Alarcón Lagos (PDC); Omar Santana Añazco (RN) y Rolando Peña Riquelme (RN). Los reelegidos: Juan Rocha Aguilera (PS); Rosendo Manqui Millanao (UDI); y además, quién preside el concejo municipal, el alcalde Luis Cuvertino Gómez (PS).
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En el nivel de los concejales, existe una paridad de fuerzas políticas a razón de tres concertacionistas y tres aliancistas.
Este equilibrio es sano, porque permite que no se "relajen" los aspectos éticos de la gestión pública, es decir, probidad y transparencia ni los mecanismos de control. El "relajo ético", se provocaría por la hegemonía partidaria que tiende más al secretismo, se esconden los “errores” y se otorga protección a los “funcionarios ineficientes” en vez de capacitar o cumplir con los mecanismos de control institucionales: fiscalización legalidad de actuación, investigación sumaria y sumario administrativo.
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Alcalde y concejales, vienen a integrar o seguirán integrando, según sea el caso, un órgano del Estado y según la Constitución Política de la República, éste órgano debe actuar “válidamente… dentro de su competencia y en la forma que prescriba la ley”.
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La misma Constitución consagra:
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“El Estado está está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.”
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La primera parte de la frase anterior, nos invita a deducir que las personas no le rinden honores a las autoridades ni se encuentran en relación de sumisión, aunque sí les deben respeto. La exigencia de respeto, encuentra reciprocidad para con las personas, porque en democracia ninguna autoridad ni funcionario alguno, tienen poder absoluto y sus atribuciones, encuentran limitación en el el respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana.
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El Bien Común: debe entenderse, como el conjunto de condiciones materiales, socioculturales y espirituales que permiten a la sociedad y a quienes la integran (a todas y cada una de las personas) acceder a una vida humana digna y a una cada vez mejor calidad de vida.
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El Bien Común nunca debe entenderse en el sentido dado por la Economía, vale decir, una “cosa” que produce satisfacción y es apropiable, vendible o intercambiable.
El bien común no es un título de propiedad ni una atribución exclusiva de los partidos políticos ni de las autoridades ni del Estado. El individuo particular, también, debe actuar en pos del bien común, cumpliendo obligaciones y haciendo efectivos sus derechos. Por ejemplo: pagar impuestos o participar para incidir en las políticas públicas.
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Entonces, alcalde y concejales, están allí en nombre de nosotros, el pueblo, para velar que la Municipalidad, efectivamente, sirva al bien común, esto es:
crear condiciones sociales... para todos y cada uno de los integrantes de la comunidad...
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Es crear condiciones sociales y no "condicionamientos sociales". No es limitar.
Es permitir mayor realización espiritual y material posible...
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Y no es el bien de uno en perjuicio de todos ni el favor de todos en perjuicio de uno. "Todos y cada uno" son una unidad inseparable a la cual se debe procurar el bien común.
Los partidos políticos y sus integrantes, son componentes de ese "todos y cada uno", por tanto, junto al Estado (autoridades-instituciones) y las personas (naturales-jurídicas), deben contribuir a el.
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En términos generales, los concejales, deben rendir cuenta periódicamente al pueblo que los eligió, recibir las sugerencias y quejas para actuar e impedir que su municipalidad sea infectada del mal de la corrupción. En este sentido deben combatir la corrupción:
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1. Porque son responsables de la Ética municipal, en términos morales y en otros casos, legales.
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2. Porque afecta gravemente al prestigio de la administración pública y desprestigia a sus autoridades.
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3. Porque la corrupción tiene un costo, que hay que pagar finalmente, y que recae en los más necesitados, porque los recursos que estaban destinados a resolver los problemas de estas personas, terminan en otras manos.
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DEFINICIONES DE CORRUPCIÓN
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La Comisión Nacional de Ética Pública 1994, ha definido la corrupción de la siguiente manera:
"Hay corrupción cuando un agente público en el ejercicio de las funciones que le atribuye la legislación vigente, y a través de las mismas, consigue un beneficio privado (que puede ser monetario o de otra naturaleza).
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Transparency International 1999, la define de acuerdo con Gianfranco Pasquino: "se designa como corrupción al fenómeno por medio del cual un funcionario público es impulsado a actuar de modo distinto a los estándares normativos del sistema para favorecer intereses particulares a cambio de una recompensa. Corrupto, es por lo tanto el comportamiento desviado de aquel que ocupa un papel en la estructura estatal".
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La corrupción en las municipalidades, puede manifestarse de diversas formas. A continuación algunos ejemplos recopilados desde algunas experiencias nacionales:
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- Sobrefacturar trabajos para financiar campañas o para el bolsillo personal.
- Pago de bonificaciones no efectivas (no reales).
- Obtener beneficios (coima-cohecho) por la adjudicación de contratos.
- Entregar los servicios a amigos, parientes o "correligionarios" políticos.
- Contratar empleados que, son activistas políticos desarticuladores de la sociedad y administrativamente inoperantes.
- Utilizar maliciosamente las unidades municipales, como trampolín para permitir a los militantes, acceder a otros cargos del Estado
("hacer carrrera"); perjudicando el buen servicio y el erario municipal.
- Dilapidar dinero en viajes: pasajes, viáticos.
- Contratos suculentos por trabajos no realizados.
- Supuestos pagos de sueldos a personas fallecidas.
- Simular viajes o traslados inexistentes presentando boletas de bencina y peaje para justificar viáticos.
- Abultamiento de datos estadísticos para obtener un mayor subsidio.
- Rebajar o no cobrar derechos municipales a los amigos, parientes o "correligionarios" políticos.
- Autorizar y pagar remuneraciones por horas extras sin que se haya realizado el trabajo.
- “Cortar la colita” a recursos destinados a satisfacer necesidades sociales en áreas temáticas, con la excusa que serán para fondos concursables de personas naturales que nunca se sabe quienes son ni en qué invirtieron los recursos.
- Cuoteo político, vale decir, las contrataciones con “apariencia de legalidad” en que se privilegia la militancia en perjuicio de la capacidad o idoneidad para el cargo. Los efectos de esta práctica antidemocrática, son ineficiencia e ineficacia que atentan contra la modernización del Estado y la igualdad de oportunidades.
- Lucro funcionario
(coima-cohecho) al solicitar "metros de leña" o "animales" para apurar trabajos que el Estado, en virtud de las necesidades básicas que debe satisfacer, tiene la obligación de realizar sin obtener beneficio alguno (sólo válido para áreas rurales que tengan campesinado con leña y animales).
- Discriminación arbitraria, conculcación de los derechos humanos, no respeto por la autonomía de los grupos intermedios; el control, manipulación y represión social.
- Etc., etc., etc…
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Las encuestas del CEP y del CERC señalan que los ciudadanos perciben las municipalidades entre las instituciones más corruptas del país. Entre las principales causas que explican los niveles de corrupción municipal, están la falta de participación de las personas y la poca transparencia de las decisiones. Es por eso que nuestra municipalidad no debe permitir siquiera que una sombra de duda sobrevuele calle Libertad y aunque no es una obligación publicar en la página Web la totalidad de estos documentos, es interesante que la ciudadanía tuviese la posibilidad de acceder a ellos: Actas del Concejo Municipal; las actas del C.E.S.CO.; las políticas, reglamentos, fundamentos y objetivos de los Consejos Ciudadanos: mujer, cultura, tercera edad, discapacitados, jóvenes, deporte; Políticas Culturales; Plan de Gestión Cultural; Reglamento de Organización Interna del Municipio y el Estatuto Administrativo Municipal.
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Por otra parte, es de especial interés para el desarrollo de la comuna que, el Estado local, contribuya al Bien Común a través del aseguramiento de la Participación Ciudadana, cumpliendo los encargos y obligaciones establecidas en los instrumentos legales vigentes (L.O.C.M. Art. 71 y 93) y los que entrarán pronto en vigor; al momento que sea pertinente.
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La ciudadanía lo va a agradecer.
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En un país libre y democrático,
los ciudadanos no deberíamos necesitar
credencial de los partidos de gobierno
para que nos autoricen o aseguren
el ejercicio de nuestros derechos...
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Licencia de Creative CommonsCreative Commons License

Julio Cabezas G.
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Ventana Cultural de Lanco
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"El Concejo Municipal y los paradigmas de la democracia moderna" por Julio Cabezas G., Ventana Cultural de Lanco http://culturalanco.blogspot.com/
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